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Comenzamos un mural con el artista Fernando Álamo

Barrios no es un mero proyecto basado en un grupo de niños dirigido por otro de monitores recreando un grupo de talleres de manualidades. Se trata de un marco de interacción entre esos niños, los que hemos venido a su entorno vital para canalizar su potencial creativo, el mencionado entorno y un grupo de personas que puntualmente se van incorporando al proyecto para ayudarnos a ver diferentes puntos de vista sobre el arte y cómo este está ligado a lo cotidiano. 

  A este respecto, Barrios ha tenido la suerte de contar con Fernando Álamo, pintor nacido en Santa Cruz de Tenerife pero vinculado a Las Palmas, tanto, que fue nombrado “Hijo Adoptivo” de Las Palmas de Gran Canaria en 2010. Con otro gran premio en su haber, el “Premio Canarias 2014 a las Bellas Artes y la Interpretación”, Fernando nos va a acompañar durante algunas jornadas para mezclarse con nuestro grupo de niños, casi como uno más, para enseñarles la manera que tenemos las personas de crear constantemente y no perder la curiosidad por probar cosas nuevas.

  Fernando dirigió al grupo en la confección de dos murales concebidos a partir del módulo de una flor, pero no la flor que tenemos en la cabeza, sino la que observamos detenidamente, con un doble sentido: el de hacernos reflexionar sobre la idea preconcebida que tenemos de algunas formas que nos rodean y algunas técnicas artísticas, para redefinirlas y multiplicar su potencial expresivo.  

  Sobre las formas, Fernando recordó al grupo cómo la flor que todos tenemos en la cabeza es la flor que llevamos pintando de la misma manera toda nuestra vida porque hemos olvidado recurrir a la observación para ver cómo la naturaleza se muestra de infinitas maneras. Con unos pocos colores, reflexión y apelando a diferentes puntos de vista, los niños fueron concibiendo sus diferentes versiones, para finalmente recortarlas y generar con ellas una composición a modo de mural. Las diferentes visiones de cada uno se convirtieron en una visión global compuesta por multitud de percepciones, igual que la imagen de nuestro entorno y la imagen de la vida misma.

  A propósito de las técnicas artísticas, el artista recordó a los niños la importancia de investigar las diferentes posibilidades de los materiales. En este sentido, una “mancha” en un papel, encima de la cual colocamos una cuerda, y sobre la que plegamos el papel para luego tirar de ella y desdoblar ese papel, puede generar formas más interesantes que las producidas por nuestra propia voluntad de dirigir un pincel, y más si juntamos todas esas formas en un nuevo mural que, de pronto, recuerda de nuevo a un jardín, salido de la exploración de formas y texturas con la pintura.

 Ambos murales formarán parte de la exposición que Barrios llevará a cabo en las asociaciones implicadas en el proyecto, tanto en San Cristóbal como en el Polvorín, el próximo 29 de abril.